Fue de vacaciones con su familia, sintió un fuerte dolor de cabeza y ahora enfrenta un diagnóstico devastador


Una mujer de Formby, Inglaterra, se encuentra en una situación crítica tras ir de vacaciones a Turquía con su familia. Ya padecía un tumor cerebral, pero ahora la urgencia de una operación la pone frente a un pronóstico terrible.
“Nos dijeron que hay una pequeña chance de que sobreviva a la cirugía, pero el mejor resultado es que quedará completamente paralizada”, contó una de sus hijas al medio inglés Liverpool Echo.
Gill Taylor-Scarth, de 56 años, viajó a Hisaronu junto con sus hijas y nietos. Kevin Scarth, el esposo de Gill, había organizado el viaje antes de fallecer en diciembre. Apenas un mes después de su muerte, Gill fue diagnosticada con cáncer, lo que llevó a la familia a aprovechar al máximo el tiempo juntos.
El 15 de agosto, la familia voló a Hisaronu con la esperanza de disfrutar de dos semanas bajo el sol. Gill había recibido el visto bueno de los médicos para volar tras ser tratada en el Hospital de Southport, donde se le administraron esteroides para reducir la inflamación del tumor.
Sin embargo, durante su estancia, comenzó a experimentar síntomas preocupantes: “Estuvo bien durante los primeros días, pero perdió el equilibrio después de unos días de vacaciones y se tomó a dormir la siesta por la tarde y bebía mucha agua”, contó su hija Sophie Taylor.
El 23 de agosto, Gill se sintió tan mal que la familia decidió buscar atención médica. Un médico del hotel recomendó su hospitalización, lo que llevó a la familia a trasladarla a un hospital privado cercano.
A pesar de tener un seguro de vacaciones, la familia decidió que era mejor para Gill ir a un hospital público y fue trasladada al Hospital Antalya, a tres horas de Hisaronu. Los médicos informaron a la familia que Gill necesitaba una operación urgente debido a la presión que el tumor ejercía sobre su tronco cerebral.
“Desde su admisión nos hemos enfrentado a numerosos desafíos. La barrera del idioma y la información contradictoria de varios médicos hicieron que la situación sea aún más difícil”, contó Sophie.
Ahora la familia busca llevar a Gill de vuelta a casa y recibir el tratamiento adecuado en el Centro Walton, donde era atendida previamente. “Simplemente, queremos llevarla a casa. No quiero que muera aquí en Turquía”, dijo Sophie.
El costo de un vuelo Medevac, que permitiría llevar a Gill de regreso a Liverpool, es de aproximadamente 50.000 libras esterlinas (más de 674.000 dólares). Ante esta situación, Sophie creó una página de Go Fund Me para recaudar fondos y facilitar el traslado de su madre al Reino Unido.
Fuente: www.clarin.com



